Lo bueno para uno y lo útil para los demás.









Que tu alegria sea la alegria de mi alegria.

Espero encontrar lo bueno para mí y lo útil para los demás.

domingo, 28 de octubre de 2012

Encuentro con hombres notables


Cuando vemos la palabra literatura en el título del curso no nos preguntamos qué significa. Su significado parece obvio y usamos la expresión texto literario” con frecuencia en nuestro lenguaje coloquial. Pero luego, al llegar el primer día de clase, cuando el profesor nos pregunta ¿qué es un texto literario? O con más precisión, ¿cómo diferenciamos un texto literario de otro que no lo es?, empezamos a tener dudas. El sentido de la palabra literatura nos empieza a parecer más complejo. Las dudas y las preguntas que éstas sugieren son el mejor camino para alcanzar un sentido propio de lo que queremos decir cuando hacemos referencia a un texto literario. También aquí vamos a iniciar nuestro camino para comprender el concepto de literatura a través de una serie de preguntas iniciales, que luego se podrán complementar en la discusión en clase.
1.      ¿Cuál es el origen de la palabra literatura?
2.      ¿Sólo un texto escrito puede ser literario?
3.      ¿Cómo podemos diferenciar un texto literario de otro que no lo es?
4.      ¿Podemos agrupar y diferenciar los textos según sus objetivos?
5.      ¿Cómo reconocemos lo que es arte en un texto concreto?
6.      ¿La valoración artística es subjetiva?
7.      ¿De acuerdo a la valoración personal  todo texto puede considerarse artístico?
8.       Si comparamos el lenguaje: ¿Qué diferencias tiene el texto literario  que lo hace diferente del texto científico? Compara ambos fragmentos : 1. En un libro de geografía : “Era una montaña rocosa de 7500 metros de altura”. 2. “Era una montaña imponente que se aproximaba con lentitud y firmeza”.
9.      Si el  lenguaje cotidiano  es preferentemente metafórico ¿El lenguaje cotidiano es metafórico?
10.  ¿Cuál es la diferencia  entre ambos lenguajes?
11.                                                                                                                                                                                                                                                                                                      Realiza una definición de  texto Literario  de manera personal  teniendo en cuenta las definiciones ya existentes :
.Las grandes obras literarias son un depósito de valores universales que pueden dar sentido y unir los pueblos.
 …una creación artística con significado en sí misma.
….una serie de elementos estéticos y contextos culturales.  que sirven de pauta para la comprensión del desarrollo   de los diversos grupos culturales humanos.
12.  ¿Cómo se transmitieron los textos literarios desde épocas remotas?
13.  ¿Quiénes fueron los aedos, rapsodas, bardos, juglares, ashocks?
14.  ¿Por qué crees que  existen diferentes versiones  diferentes  sobre  mitos y leyendas?
¿Cuál  fue el factor principal que contribuyó a que todos estos relatos tan antiguos no se hayan perdido?
16 Imagen 1
¿ Qué diferencias se pueden observar de acuerdo a esta tabla?  Imagen   2  ¿ Es un texto literario
Proclamaré al mundo las hazañas de Gilgamesh... el hombre al que todas las cosas le eran conocidas... era sabio... conocía cosas secretas, nos trajo una historia de antes de la inundación. Partió en un largo viaje, estaba abatido, cansado de trabajar; al regresar descansó
y grabó en una piedra todo el relato.

   

Épica

La épica (del adjetivo en griego antiguo πικός (epikos); de πος (epos), "palabra, historia, poema" ) es un género literario en el cual el autor presenta de forma objetiva los hechos legendarios, elementos imaginarios y que generalmente quiere hacerse pasar por verdadera o basada en la verdad, o ligada en todo caso a un elemento de la realidad o ficticios desarrollados en un tiempo y espacio determinado. El autor usa como forma de expresión habitual la narración, aunque pueden darse también la descripción y el diálogo. En algunos casos, la épica no es escrita, sino contada oralmente. 

  Características

1.   La narración se realiza en pasado.

El narrador puede aparecer en la obra o no. No está siempre presentepero tampoco desaparece por completo.

   Posee las siguientes variantes o subgéneros: epopeya, cantar de gesta, romance, cuento tradicional, mito, leyenda, relato, novela

 Puede ser de dos formas: directa e indirecta.

   También puede ser de carácter ideológico.

Mezcla lo real con lo fantástico.

   Magnificación de la figura de héroe a través de las hazañas que realiza.

El género épico se encuentra en todas las literaturas

Los sumerios (Epopeya de Gilgamesh), griegos (Ilíada, Odisea), romanos (Eneida) e hindúes (Mahabarata, Ramayana) compusieron epopeyas en torno a las hazañas de un héroe arquetípico, que representaba los valores tradicionales colectivos de una nación, y otros personajes como dioses y hombres, incluyendo además elementos fantásticos.

En la Edad Media la epopeya se denominó cantar de gesta, y en ella empezaron a escasear los elementos divinos y fantásticos. En Francia se compusieron la mayoría de ellas y la más influyente, fue la Chanson de Roldan o Cantar de Roldán. En España se compuso el Cantar de Mío Cid, entre otros. Los alemanes compusieron el Cantar de los Nibelungos y los sajones el Beowulf. En Inglaterra, no llegaron a reunirse leyendas dispersas en torno a Robin Hood, pero se escribieron en prosa historias sobre un hipotético rey llamado Artus o Arturo. En Islandia, las sagas, aunque tienen un marcado carácter histórico, se emparentan con esta tradición narrativa, sobre todo en las sagas arcaicas como la Volsunga Saga.

Con el paso a los tiempos modernos, la epopeya empezó a estar protagonizada no por héroes y dioses, sino únicamente por personas vulgares cuya única hazaña era la supervivencia o conseguir una mejor condición social; de igual manera, las hazañas fantásticas fueron sustituidas por una tendencia realista. Ésa fue la gran contribución de novelas como la anónima novela picaresca española El lazarillo de Tormes y, sobre todo, las dos partes del El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha de Cervantes, que desacreditaron por completo los restos de epopeya que venían de la Edad Media, encarnados por los llamados libros de caballerías. El Quijote supone, pues, el nacimiento de la novela moderna realista y polifónica, escrita en prosa y cuyos protagonistas son personas vulgares y corrientes que se mueven en ambiente realista sin hechos sobrenaturales y sin que intervengan los dioses. Este tipo de novela se desarrolló extraordinariamente en el siglo XIX, cuando la burguesía lo tomó como modelo para exponer sus inquietudes y como espejo de su nueva ideología materialista. La novela realista del siglo XIX es la epopeya de la clase media o burguesía.

El poema épico culto intenta reactualizar en los tiempos modernos la epopeya griega y romana, sus antecedentes, a este género pertenecen por ejemplo:


GEORGES IVANOVICH GURDJIEFF (1877-1949)

Famoso ocultista y esotérico ruso, que para algunos autores es el más importante del s. XX. Los datos que se refieren a la primera etapa de la vida de Gurdjieff -incluyendo la fecha de su nacimiento- resultan vagos y poco constatables. Sin embargo, se da como cierta la localidad de su nacimiento: Alexandropol, para los rusos, o Gunmru, para los turcos. Georges Ivanovich pertenecía, por su rama paterna, a una familia griega, los Gurjides; por lo que respecta a la materna, era de ascendencia armenia. En 1879, la familia de Gurdjieff, cuyos ingresos procedían exclusivamente de los numerosos rebaños que poseían. se vio obligada a emigrar, debido a una peste que exterminó el ganado y les dejó en una ruina total.
Trasladados a Kars, una localidad montañesa, trataron de rehacer su vida trabajando en nuevas labores. La localidad de Kars era una de las muchas que habían pertenecido al Imperio turco, y que tras la victoria de las tropas zaristas en una reciente guerra estaba siendo repoblada por los rusos. Todos estos cambios de ambiente y de costumbres influyeron lógicamente en el joven Gurdjieff, cuyo padre tuvo que desempeñar distintos oficios para poder sacar adelante la familia.
Una de las características de este hombre, según cuenta el propio Gurdjieff en su relato autobiográfico Mis encuentros con hombres notables, era el de rapsoda; y entre los relatos que solía escucharle figuraban retazos de la antiquísima epopeya sumeria de Gilgamesh.
Cuando en su madurez leyó Gurdjieff que un equipo de investigadores había descubierto en unas excavaciones las famosas tablillas en las que estaban inscritas fragmentos de la citada epopeya, pudo comprobar lleno de asombro que en ellas se decía, de forma casi idéntica, lo que había escuchado de niño de labios de su padre.
Ávido lector atraído desde su juventud por todo lo que tuviera que ver con lo misterioso y se escapase a la dimensión de lo racional,  al tiempo que su vida se vio rodeada de extraños sucesos .


La Leyenda de Gilgamesh

G.I.Gurdjieff, "Encuentros con hombres notables"
     Entre las muchas impresiones fuertes de las varias historias de mi padre, que dejaran su señal por mi vida entera, hubo una que me sirvió en los años posteriores, quizás no menos que cinco veces, como un factor espiritualizador que me permite comprender el incomprensible.
     Esa fuerte impresión, que más tarde me sirvió como un factor espiritualizador, se cristalizó en mí cuando, una tarde, mi padre recitaba y cantaba la leyenda del Dilúvio antes del Dilúvio y entonces surgió entre él y cierto amigo una discusión sobre este sujeto.
     Esto ocurrió en el período cuando, debido a circunstancias de la vida, mi padre se vió obligado a hacerse un carpintero profesional.
     Este amigo a menudo pasado a verlo en su taller, y a veces ellos se sentaban toda la noche reflexionando por mucho tiempo sobre el significado de leyendas y refranes antiguos.
     Su amigo no era ningún otro sino el Decano Borsh de la Catedral Militar de Kars, el hombre que pronto debía hacerse mi primer tutor, el fundador y creador de mi presente individualidad y, como se dice, el tercer aspecto de mi “Dios interior”.
     En la noche en que esta discusión ocurrió, yo también estaba en el taller, así como mi tío, quien había venido a la ciudad aquella tarde, de un pueblo vecino donde él tenía grandes negocios de jardines y viñedos.
     Mi tío y yo nos sentamos juntos silenciosamente sobre las almohadas suaves del cardador y escuchamos al canto de mi padre, quie cantaba la leyenda del héroe babilonio Gilgamesh y explicaba su significado.
     La discusión surgió cuando mi padre terminó la canción veintiuna de la leyenda, en la que cierto Ut-Napishtim relaciona con Gilgamesh la historia de la destrucción por inundación de la tierra de Shuruppak.
     Después de esta canción, cuando mi padre hizo una pausa para llenar su pipa, él dijo que en su opinión la leyenda de Gilgamesh vino de los sumerios, un pueblo más antiguo que los babilonios, y que indudablemente justo esta misma leyenda era el origen del cuento del Diluvio en la Biblia hebrea y sirvió como base para de la visión cristiana del mundo; sólo los nombres y algunos detalles habían sido cambiados en ciertos sitios.
     El padre decano comenzó a oponerse, presentando muchos datos al contrario, y el argumento se hizo tan acalorado que ellos hasta se olvidaron de mandarme a la cama como por lo general hacían en tales ocasiones.
     Y mi tío y yo también nos interesamos en la controversia que, sin ningun movimiento, nos quedamos sobre las amohadas suaves hasta el amanecer, cuando por fin mi padre y su amigo terminaron su discusión y se separaron.
     Esta canción veintiuna fue repetida en el curso de aquella noche tantas veces que se grabó en mi memoria por toda la vida.
  La canción decía así:
Te contaré, Gilgamesh,
De un misterio triste de los Dioses:
Como una vez, habiéndose encontrado juntos,
Ellos resolvieron a inundar la tierra de Shuruppak.
La clarividente Ea, no diciendo nada a su padre, Anu,
Ni al Señor, el gran Enlil,
Ni a aquel que da felicidad, Nemuru
Ni hasta al príncipe del mondo inferior, Enua,
Llamó a si su hijo Ubara-Tut,
Y de dijo: Construye para ti un barco,
Lleva los que están cerca de ti,
Y lo pájaros y bestias que te gusten;
pues los Dioses Irrevocablemente se resolvieron
Inundar la tierra de Shuruppak.



     Los datos formados en mí, durante mi niñez, gracias a las impresiones fuertes que recibí durante esta discusión de un tema abstracto entre estas dos personas que habían vivido sus vidas hasta la vejez relativamente normalmente, trajeron un buen resultado para la formación de mi individualidad, de lo que me di cuenta sólo mucho más tarde, a saber, justo antes de la grande guerra europea; y desde entonces eso comenzó a servirme como el factor espiritualizador antedicho.
     El choque inicial para mis asociaciones mentales y emocionales, que causó esta conciencia, fue lo siguiente:
Un día leí en cierta revista un artículo en que se decía que habían sido encontradas entre las ruinas de Babilonia algunas pastillas con inscripciones que los eruditos estaban seguros de no teneren menos de cuatro mil años. Esa revista también imprimió las inscripciones y el texto descifrado —era la leyenda del héroe Gilgamesh.
     Cuando comprendí que era la misma leyenda que yo a menudo oía de mi padre cuando niño, y en particular cuando leí en este texto la canción veintiuna de la leyenda en casi la misma forma de exposición que las canciones y cuentos de mi padre, experimenté un tal entusiasmo interior que era como si todo mi destino futuro dependiera de todo esto. Fui golpeado por el hecho, al principio inexplicable, que esta leyenda había sida transmitido por ashokhs de generación en generación durante miles de años, y aún así había alcanzado nuestro día casi inalterada.
     Después de este acontecimiento, cuando el buen resultado de las impresiones formadas en mi niñez por las narrativas de mi padre finalmente se hizo claro a mí — el resultado que cristalizó en mí un factor espiritualizador que me permite comprender aquello que por lo general parece incomprensible — he a menudo lamentado haber comenzado tan tarde a dar a las leyendas de la antigüedad la inmensa importancia que ahora entiendo que realmente tienen.



Gilgamesh, el rey eterno


Había una vez un rey llamado Gilgamesh que hace más de cuatro mil años vivía en Uruk, una ciudad de la Mesopotamia 
Así podría comenzar esta ponencia. 
                    Para Isaac Asimov, “La historia comienza cerca del año 3.100 a.C., en la tierra que    ahora se llama Irak.  A lo largo del curso bajo de los ríos Tigris y Éufrates, vivía el pueblo de los sumerios, que fue el inventor de la escritura.”  Al parecer estos ríos causaban inundaciones, como todos los ríos, pero hubo una en especial, tan catastrófica, que determinó ciertos límites temporales: desde entonces, los sumerios se refirieron a todo lo que ocurría como “antes del diluvio” o “después del diluvio”.   
No se conocen las causas de un desastre tan inusual, pero es muy posible que haya sido ocasionado por prolongadas y abundantes lluvias. Aparentemente, algún escritor de Sumeria tuvo la idea de relatar la historia del diluvio,   y  le  agregó  una dosis de dramatismo al narrar que sólo se había salvado un hombre y su mujer.  El relato fue creciendo y, con el tiempo, hacia el año 2.500 a.C., fue incorporado a la Epopeya (o Canto, o Poema) de Gilgamesh.
Este texto, escrito con caracteres cuneiformes sobre tablas de arcilla, fue hallado en el siglo XIX por un arqueólogo británico entre las ruinas (alrededor de dos mil años después de que fuera destruida) de la biblioteca de Arsubanipal, el último gran rey de Asiria (hasta quien llegó más dos mil años después de ser escrito), y se conserva en el British Museum.
Debió de tratarse de un relato muy popular, pues también ha llegado hasta nosotros a través de versiones acadias, babilónicas, asirias e hititas.

Borges comentó al respecto: “Tal vez no sólo cronológicamente es la primera de las epopeyas del mundo.  Fue redactada o compilada hace cuatro mil años.  En la famosa biblioteca de Asurbanipal doce tablas de arcilla contenían el texto.  La cifra no es casual; corresponde al orden astrológico de la obra.”  Y agregó: “La triste condición de los muertos y la búsqueda de la inmortalidad personal son temas esenciales.  Diríase que todo ya está en este libro babilónico.”

Veamos brevemente de qué se trata.  En los primeros versos aparece una descripción de la ciudad de Uruk, gobernada por Gilgamesh, quien es conocido por su sabiduría pero también es tiránico.  Sus súbditos están descontentos de los caprichos del rey y estas quejas llegan hasta los dioses.  Aruru, la diosa creadora de los hombres,    toma   arcilla   y   crea  a Enkidu, la imagen invertida de Gilgamesh, un ser salvaje y primitivo que debía enfrentarlo y, supuestamente, destruirlo.

“Y él, Enkidu,
su lugar de nacimiento era la montaña,
junto a las gacelas comía la hierba,
junto a las bestias bebía en los abrevaderos,
junto al ganado se complacía en el agua…”

Sin embargo, el aspecto de ese ser asusta a un pastor, quien le pide ayuda a Gilgamesh.  Éste le manda a una prostituta que lo seduce durante seis días y siete noches, al cabo de los cuales los animales se apartan de Enkidu, quien pierde su fuerza física; ya no puede correr a la par de las gacelas. Pero es entonces cuando su inteligencia se comienza a despertar.
Enkidu llega a la ciudad, se enfrenta a Gilgamesh  y lo abate en la lucha.  Gilgamesh reconoce el valor de su adversario y lo convierte en su amigo; decide emprender con él una cruzada contra todos los males del mundo.   Ahora, dos son los héroes, salen al camino y, después de varias peripecias, logran darle muerte a Humbaba, el gigante que guarda la foresta de cedros.

“Enkidu derribó con el hacha uno de los cedros.
¿Quién ha penetrado en el bosque y ha derribado un cedro?”,
dijo una enorme voz. 
Los héroes vieron acercarse a Humbaba.
Tenía uñas de león,
el cuerpo revestido de ásperas escamas de bronce,
en los pies las garras del buitre,
en la frente los cuernos del toro salvaje,
la cola y el órgano de la generación concluían en cabeza de sierpe.”

Al regresar a la ciudad, Gilgamesh rechaza los requerimientos amorosos de la diosa Ishtar, quien consigue que el dios Anu cree un toro celeste para acabar con él.  Por el contrario,  los dos héroes no tardan en darle muerte.  Ishtar los maldice y, en asamblea de dioses, exige un castigo.  La decisión sentencia a Enkidu: padecerá una enfermedad que lo llevará a la muerte.  Éste, a su vez, maldice haber logrado una vida civilizada para morir de una forma tan terrible.
Gilgamesh llora durante siete días y siete noches al lado de su amigo, hasta que toma conciencia de la descomposición del cuerpo y de la condición perecedera de su propio ser.  El miedo entra en su ánimo, suelta sus cabellos y, arrancándose sus bellos ropajes, se envuelve en una piel de león.  Toma una apariencia similar a la del Enkidu primitivo, y vaga por la estepa meditando; “Cuando muera, ¿no seré como Enkidu?.  Y le repite su pregunta a los hombres-escorpiones, a Siduru, a Urshanabi, mientras recorre el camino en busca de Utnapishtín, el héroe del diluvio universal, para conocer el motivo de su vida eterna.  Pero a pesar de las súplicas, Utnapishtín no está dispuesto a revelarlo. 
Gilgamesh ya está por retirarse, convencido de lo infructuoso de su viaje, cuando Utnapishtín le revela el secreto:

“Te revelaré, Gilgamesh, una cosa secreta
una cosa desconocida te diré:
existe una planta similar al espino blanco,
su espina se clava en la mano como una rosa;
si consigues esa planta con tu mano,
la vida encontrarás.”

Gilgamesh finalmente consigue la planta pero una serpiente se la roba, con lo cual también desaparece su esperanza de vencer a la muerte.  De esta manera, empeñado en una búsqueda mística (que nos recuerda a la del Rey Arturo en busca del Santo Grial), alcanza la madurez a través del dolor, la muerte y el terror.  Y vuelve desolado a su reino, con la resignación de “aquel que todo lo ha visto, para contárselo a todos”.

En resumen, se trata del mito de una epopeya que marca la diferencia entre lo salvaje y lo civilizado.  Ya aquí aparece una actitud filosófica, también la imagen del doble, y conlleva, con la angustia de la muerte, la búsqueda de la eternidad.
Debemos destacar, además, su extraodinaria  concordancia con el relato bíblico de Noé y el diluvio universal: Ea, el señor de las aguas y guardián del hombre, previno sólo a uno, Utnapishtim, sobre el diluvio con el cual los dioses planeaban exterminar a la humanidad.  Le dijo: “destruye tu casa para hacer una barcaza y poner dentro de ella una semilla de toda criatura viviente.”  El diluvio se desató con furia, “cambió la luz del día en oscuridad”.  Una vez que hubo pasado, “la faz de la tierra estaba en silencio, toda la humanidad había regresado al barro.  La superficie del mar se extendía totalmente plana, como un techo…”.  Utnapishtim dejó ir una paloma, la cual regresó pues no halló un lugar seco para reposar, y después una golondrina, con el mismo resultado.  Finalmente, dejo ir un cuervo que nunca regresó.  La barcaza descansó sobre lo alto de una montaña y Utnapishtim agradeció ofreciendo un sacrificio.


Vuelvo sobre las palabras de Borges: “Diríase que todo ya está en este libro babilónico”.  Él pone de manifiesto que Gilgamesh y Enkidu “emprenden aventuras que prefiguran los doce trabajos de Hércules.  También se prefiguran en la epopeya el descenso a la Casa de Hades en la Odisea, el descenso de Eneas y la Sibila y la casi de ayer Comedia dantesca”.  
Por su parte, Isaac Asimov nos dice:  “Si los siguientes nombres: Anu, Enkidu, Mashu, Uruk, le recuerdan a El Simarillion de Tolkien, pues debe saber que corresponden a la  Epopeya de Gilgamesh”,  resaltando que ella dio naci- miento a la épica que “por definición, nos habla de acontecimientos de pueblos, guerras, viajes, batallas, y muchas veces se sitúa en eras míticas (no históricas).”

El poema de Gilgamesh adquiere, entonces, una  relevancia suprema: inicia la literatura conocida de la humanidad, nos remonta a las leyendas que hace miles de años se contaban en los antiguos pueblos  mesopotá-micos, deja su impronta en la Biblia, señala los conflictos relativos a la condición humana y conforma la base de las más destacadas novelas y relatos que se han ido (y se seguirán) escribiendo. 

Muchos siglos atrás, los caracteres cuneiformes grabaron la epopeya de Gilgamesh, el rey que quería ser eterno.  En cierto modo lo logró; sus hazañas se propagaron a través de otras lenguas, otros alfabetos, otros continentes, otras civilizaciones… y a través del tiempo.


   Reseña
    La Epopeya de Gilgamesh es un clásico entre los clásicos. Está considerado como el texto épico más antiguo que se conoce, En él aparece un semidiós, Gilgamesh, que es a la vez el rey de Uruk, un héroe civilizador y una persona que emprende un viaje iniciático para conocer a un antiguo sabio, superviviente del diluvio, para poder encontrar la planta de la inmortalidad.
    Considerado por poetas y eruditos modernos como uno de los textos más importantes de toda la humanidad, hasta ahora no se disponía de una versión 'completa' de esta leyenda, pues sólo se habían editado las principales versiones fragmentarias de las que se dispone. Stephen Mitchell, renombrado poeta, traductor y editor de antiguos textos clásicos, presenta en esta ocasión una apasionada y honesta edición íntegra elaborada a partir de todas las tablillas encontradas que se refieren a la epopeya de Gilgamesh (a la postre, identificado históricamente con el quinto rey de la ciudad de Uruk).
    Nos encontramos, pues, ante una edición para el gran público de esta obra fundamental de la humanidad, en la que ya aparece mencionado el Diluvio (que por otra parte aparece en unos 500 relatos mitológicos de culturas de todo el planeta), la legendaria Planta de la Inmortalidad, el dolor y la pregunta humana acerca de la muerte, el tema del viaje iniciático del héroe y muchas más temáticas asociadas.
    El libro se abre con una extensa introducción histórica al texto y el contexto en que esta epopeya fue creada: la cultura sumeria, la ciudad de Uruk y la civilización de la antigua Mesopotamia.
 

Ítaca Cuando partas hacia Itaca pide que tu camino sea largo y rico en aventuras y conocimiento. A Lestrigones, Cíclopes y furioso Poseidón no temas, en tu camino no los encontrarás mientras en alto mantengas tu pensamiento, mientras una extraña sensación invada tu espíritu y tu cuerpo. A Lestrigones, Cíclopes y fiero Poseidón no encontrarás si no los llevas en tu alma, si no es tu alma que ante ti los pone. Pide que tu camino sea largo. Que muchas mañanas de verano haya en tu ruta cuando con placer, con alegría arribes a puertos nunca vistos. Detente en los mercados fenicios para comprar finos objetos: madreperla y coral, ámbar y ébano, sensuales perfumes, -tantos como puedas- y visita numerosas ciudades egipcias para aprender de sus sabios. Lleva a Itaca siempre en tu pensamiento, llegar a ella es tu destino. No apresures el viaje, mejor que dure muchos años y viejo seas cuando a ella llegues, rico con lo que has ganado en el camino sin esperar que Itaca te recompense. A Itaca debes el maravilloso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino y ahora nada tiene para ofrecerte. Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó. Hoy que eres sabio, y en experiencias rico, comprendes qué significan las Itacas. Konstantinos Kavafis

miércoles, 27 de julio de 2011

Ítaca

Ítaca Cuando partas hacia Itaca pide que tu camino sea largo y rico en aventuras y conocimiento. A Lestrigones, Cíclopes y furioso Poseidón no temas, en tu camino no los encontrarás mientras en alto mantengas tu pensamiento, mientras una extraña sensación invada tu espíritu y tu cuerpo. A Lestrigones, Cíclopes y fiero Poseidón no encontrarás si no los llevas en tu alma, si no es tu alma que ante ti los pone. Pide que tu camino sea largo. Que muchas mañanas de verano haya en tu ruta cuando con placer, con alegría arribes a puertos nunca vistos. Detente en los mercados fenicios para comprar finos objetos: madreperla y coral, ámbar y ébano, sensuales perfumes, -tantos como puedas- y visita numerosas ciudades egipcias para aprender de sus sabios. Lleva a Itaca siempre en tu pensamiento, llegar a ella es tu destino. No apresures el viaje, mejor que dure muchos años y viejo seas cuando a ella llegues, rico con lo que has ganado en el camino sin esperar que Itaca te recompense. A Itaca debes el maravilloso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino y ahora nada tiene para ofrecerte. Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó. Hoy que eres sabio, y en experiencias rico, comprendes qué significan las Itacas. Konstantinos Kavafis